México, un país derrochador.

Ing. Pedro José Gutiérrez Méndez
Vicepresidencia Sector Hidráulico., AMERIC, A.C.

De acuerdo con la ONG Global Footprint Network, el pasado 29 de julio de 2019 se agotaron los recursos disponibles que tenía la humanidad para este año. En otras palabras, significa que vivimos en un planeta sobregirado agotando ya el límite convencional de los recursos de agua, tierra, aire limpio y demás reservados para el año en curso y consumiendo los que quedan del subsecuente. Abundando, estamos gastando a un ritmo de 1.75 veces más rápido lo que la naturaleza nos regala

“Dramatismo” es la palabra que se acentúa de forma escandalosa en nuestra generación con respecto a los nuevos estilos de vida que tendremos que adoptar para conservar nuestras comodidades básicas en el caso de los más afortunados y “humillante” para los menos. 

Elongando lo anterior, considerando histórica y estadísticamente que el hombre se ha encargado de consumir en los últimos 70 años la mitad de los recursos que disponía nuestro planeta originalmente, y viviendo bajo una escala infame e injusta que contempla casi 3,000 millones de seres humanos con problemas de abastecimiento de agua con aproximadamente 1,800 millones con nulo acceso, es decir, casi la mitad y una cuarta parte respectivamente de la humanidad, no hay peor dato encontrado que el de 3 niños muriendo en promedio cada minuto por los problemas derivados por el consumo de agua contaminada y nulo acceso a servicios e infraestructura sanitaria., el agua insalubre mata más infantes que todas las guerras en el mundo actualmente. Sin palabras. 

Acotando lo anterior y enfrentando nuestra realidad mexicana, nuestro país solo dispone del 0.1% del total de agua dulce del planeta, en escala mundial está considerado como una nación ya con “baja disponibilidad” y catalogado dentro de la lista global en el lugar 24 de 164 “con un estrés hídrico alto” calificado con 3.86 puntos en una escala de 0 a 5, donde 5 es la peor condición, resaltando a Qatar como el país que encabeza esta lista con 4.97 puntos “extremadamente alto estrés hídrico” y con Republica del Congo con 0.001 en una escala a nivel de consumo doméstico como el ultimo de esta enumeración. 

Los niños son los más vulnerables en su lucha diaria por conseguir agua. 

Continuando con los hechos, casi el 50% de este recurso vital solo se obtiene en los estados de Chiapas, Oaxaca, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Tabasco, es decir, casi el 22% de los estados de la federación (sureste mexicano principalmente) y casi coincidentemente la quinta parte del territorio nacional, siendo el estado de Tabasco el mayor captador de agua de lluvia con una disponibilidad de mas de 24,000 metros cúbicos por habitante en promedio. 

Caso contrario, de los 25 estados restantes recibiendo el otro 50%, la mayoría de ellos se les considera con “alto o extremo estrés hídrico” es decir, el monto de extracción, distribución y explotación sobrepasa los límites promedio de captación y recuperación natural provocando que se encuentre muy cerca del límite de extracción máxima y daño permanente (o con cero disponibilidad), resaltando de manera urgente a Baja California Sur como el estado con menor cantidad de recursos hídricos (porque no llueve), pero la mayor parte del territorio de Hidalgo y en general el Valle de México con el índice de estrés hídrico más alto, con 186 metros cúbicos por habitante en promedio disponibles. El noroeste del Estado de México y el sur de Hidalgo podrían catalogarse con la condición más alarmante. 

Los números gruesos 

Los mexicanos tenemos 471.5 mil millones de metros cúbicos de agua dulce renovable por año disponibles., según datos de la SEMARNAT, “en México, 77% del agua se utiliza en la agricultura; 14%, en el abastecimiento público; 5%, en las termoeléctricas y 4%, en la industria”. Del 77% destinado en actividades agropecuarias, se estima que casi el 60% se pierde por condiciones de evaporación (riego ineficiente a gran escala) lo que lo convierte en el principal foco de consumo y desperdicio en este rubro que se aplican a lo largo de 6.3 millones de hectáreas de nuestro territorio destinadas a esta actividad económica. En el mismo tono, el siguiente nivel del 14% de la distribución llamado “abastecimiento público” a nivel nacional, se reconoce a las condiciones de la población de la Zona Metropolitana del 

Valle de Mexico como el lugar con la mayor concentración humana de nuestro país y al sistema Lerma- Cutzamala como la principal obra de infraestructura hidráulica más grande que se tenga disponible para alimentarla, representando el 18% de abastecimiento de este 14% general, la cual está encargada de saciar la sed de más de 22 millones de habitantes considerando un flujo de casi 61m3/segundo actualmente de generación total, de los cuales casi 23m3/segundo (el 37%) van a dar directamente a la capital del país. Sin embargo, la ineficiencia del sistema de distribución actual merma un escandaloso 40% de los 10 m3/segundo en promedio que van a dar a los hogares de la Ciudad de México. 4 de cada 10 litros no se aprovechan. 

“De facto” 

México es el país que peor administra el agua del mundo. 

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, México esta entre los cinco países que más agua consume del orbe, siendo la CDMX la que tiene los mayores problemas de abastecimiento debido a la explosión demográfica actual. Estados Unidos es el consumidor número uno con 575 litros diarios/habitante, después Australia con 493 litros, Italia 383, Japón 374, México 366, España 366 litros también y Noruega con 301. 

Aunque es un listado simple, los números en este punto no demuestran la realidad del potencial de aprovechamiento del vital líquido por nación. 

Es por esta razón y considerando las líneas anteriores de consumo de agua diario por habitante como punto de partida para catapultar las comparaciones, añadiendo el PIB producido y su población, la mejor conversión habitante vs PIB queda de la siguiente manera: 

# País Lt/habitante ($Billones) 

PIB 

Población (Millones) 

La tabla anterior resume que a pesar de que Noruega tiene la menor población del comparativo y el menor PIB de la lista, tiene la mejor conversión por habitante a miles de millones de dólares. En otras palabras, mientras un ciudadano mexicano aporta a razón de 9 partes del total del producto interno bruto, Noruega lo hace casi a 76, es decir, 8 veces y media más. 

Reafirmando a Estados Unidos como la economía mas grande del mundo le sigue en segundo puesto con casi 60 veces a razón de esta conversión y en un honroso tercer lugar Australia con casi el mismo rendimiento que EEUU. 

Si posicionamos ahora los consumos de agua totales diarios en promedio por país, de nueva cuenta su PIB producido, sus millones de habitantes y generamos la tasa de conversión de agua consumida vs el dinero producido, la tabla se re acomoda de la siguiente manera: 

Los resultados ahora se vuelven desastrosos: nuevamente aunque Noruega tiene la menor cantidad de gente, el menor PIB producido del listado y la mejor tasa de conversión por habitante, seguido por EU con el PIB más grande del orbe, la segunda mejor tasa de conversión de aprovechamiento y el mayor consumidor de agua del planeta, México se coloca en esta lista teniendo la peor tasa de conversión de agua consumida vs PIB producido, en otras palabras, mientras EU genera casi 17 veces nuestro PIB con 4 veces nuestro consumo de agua, México está a 252 veces de la mejor tasa de conversión de consumo de Noruega para alcanzar el mismo rendimiento económico, simplemente brutal. 

Conclusiones 

Alguna vez este servidor escuchó una frase incisiva que decía que México tiene a los peores ricos del mundo, la peor y más extrema pirámide social, es decir, gente increíblemente rica en la cima, con gente increíblemente pobre en la base, pero también increíblemente inconsciente e insensible de todos los problemas y retos actuales que nuestro país y el mundo enfrenta. Se hablaba de ella casi como un virus que generaba una mortal indiferencia en cualesquiera de las escalas sociales. 

Estamos inmersos en un problema de dimensiones incomprensibles que por más que se discute no se sabe de dónde viene o de donde vino, ha trastocado ya cualquier sector que pretendamos estudiar incluso sin considerar el tipo de discurso que se presente, sea heredado por el paso del tiempo, por la posición tecnológica o hasta de forma extrema por un pensamiento supremacista-racista geopolítico. 

Tanto así, por ejemplo, hablando de los números más agresivos, se cuentan ya niveles de crueldad jamás vistos: ser hombre y joven en México, es el mayor riesgo que puede existir en el globo., nuestro país es el mayor contabilizador de decesos para varones del planeta consigo uno de los más inseguros para sus mujeres. En esencia, es el país más violento del mundo. 

Según datos de Mortalidad del INEGI, “Defunciones por homicidio”, el año 2018 ha sido el más violento de la historia contemporánea de nuestro país, contabilizando 36,685 muertes por esta causa, de las cuales corresponden 32,765 a hombres y 3,752 a mujeres, es decir, casi una proporción de 9 a 1. La ONG y Human Rights Watch reportaron casi 20,000 decesos en Siria en el mismo periodo, eso nos convierte en la zona más mortífera del planeta aún sin estar en una guerra… 

Conteniendo la respiración en este punto y a pesar de la impresión que representa, no se puede dejar de desear una perentoria tregua humana que contemple no solo la violencia que enfrentamos y la cantidad de recursos hídricos desperdiciados, sino un camino completo que sea sincero y verdadero ante los datos de desigualdad que nuestro México arroja y provoca. 

Imagínese usted si en un sentido informal y dantesco exagerando las palabras, comparáramos la tasa de conversión de agua analizada en el presente documento que tiene Mexico contra el de Noruega con la cantidad de muertes por violencia… las proporciones no se alejan demasiado sabiendo que el país nórdico también tiene uno de los índices de desarrollo humano más altos en el mundo. Es una locura. 

Con todo lo anterior, reconocemos que los esfuerzos para las próximas décadas seguirán siendo granitos de arena, minúsculos pero inaplazables en comparación del tamaño del reto, pero reconociéndolos extremo necesarios tanto para salvaguardar los intereses hidráulicos de nuestro país, como el de cuidar el más grande de los recursos que puede poseer una nación: su gente.

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